miércoles, 7 de junio de 2017

El Afilador (Volumen 1)

CARLOS VILLALBA


Libros de Ruta es una editorial y una librería on-line especializada en ciclismo. Aunque es más conocida por su faceta de librería, aquí queríamos destacar y conocer mejor su faceta de editorial. Su libro El Afilador (volumen 1) es una interesante y entretenida carta de presentación. Este recopilatorio de narraciones ciclistas reúne a seis personas a las que les une, al igual que a la editorial, su pasión por el ciclismo y las letras. No serán desconocidos para la gente que conoce el ciclismo, y para los que no lo conocen tan profundamente, es una buena oportunidad para hacerlo. A continuación hablaremos con la editorial y con los autores del libro. 




¿Cómo surge la idea de realizar este libro recopilatorio?

​Por un lado, estaba en contacto con escritores, periodistas etc, que sabía tenían cosas interesantes que contar, incluso a algunos de ellos les había sugerido hacer algún libro de ciclismo. Es gente que escribe muy bien, pero me percaté que cada uno tiene sus trabajos y otras prioridades que les impiden tener todo el tiempo que quisieran o necesitan para escribir un libro.
Pensaba también en un formato de reportajes largos, historias reposadas que no tienen espacio en las revistas clásicas de ciclismo, ni mucho menos en los blogs o webs de internet que devoramos con rapidez. Creo que el ciclismo da para un montón de historias de este tipo, que tal vez no dan para un libro entero, pero que un post de internet se queda también muy corto para tratarlos en profundidad.
También influyó ver formatos parecidos en otros países o en otros ámbitos, que nos hicieron ver que podía ser interesante lanzar un recopilatorio que captara el interés del público. Por detrás, estaba también la idea de ir desarrollando esa identidad propia de Libros de Ruta como editorial independiente, que muchas veces se queda difuminada con la mucho más visible faceta de librería online, con todo el catálogo que hemos conseguido unir y ofrecer y que es algo de lo que nos enorgullecemos mucho. Pero veíamos necesario que la gente nos identificara también como editores, ya que uno de los objetivos de Libros de Ruta desde el principio ha sido la publicación de títulos nuevos en castellano.

¿Cómo fue la elección de los autores? ¿Tuvieron total libertad para las historias o había una idea previa?

​Nos dirigimos a personas que nos gustaban y seguíamos directamente. Afortunadamante, la mayoría aceptaron. Hubo gente que me hubiera gustado que participara, pero por el momento en el que les propuse la idea o los plazos no han podido participar. Sin embargo, a todos les transmití la idea de que era un proyecto con vocación de continuidad. Es decir, les ofrecía un nuevo formato en el que publicar sus reportajes largos o historias. Lo que más me interesaba es que se conociera la posibilidad de que publicaran en este nuevo formato, más allá de que pudieran participar en el primer número y sin obligaciones de contribuir todos los años, porque también les transmití que me comprometía a publicar al menos un recopilatorio de estas características cada año.
En cuanto al tema, lo único que les proponía era que fuera un tema que les apasionara, hubieran investigado previamente o quisieran investigar, o tuvieran material interesante que no habían podido publicar en otro medio (o no en el formato o la extensión que les hubiera gustado). Y que tuviera relación con el ciclismo, claro. A partir de ahí, sí que les pedía que me adelantaran el tema o ideas que tuvieran antes de ponerse manos a la obra. Pero más que para limitar su libertad, quería que hubiera un equilibrio entre los temas o no se repitiera alguno, aparte de poder orientarles en algún caso. Creo que los resultados son mejores concediendo mayor libertad de temas que encargándoles temas concretos.




¿Esta colección es más un empuje a la literatura ciclista o al periodismo ciclista?

Sí. ​Creo, además, que es un formato que puede acercar a muchos aficionados al ciclismo a la lectura. En algunas ocasiones en las que hemos acudido a ferias o hemos tenido contacto con potenciales lectores, muchos me transmitían su "pereza" para coger un libro, incluso hay quien nos confesó que nunca había leído y solo había empezado a leer de ciclismo porque es su pasión.​
Ojalá sirva para prestigiar también la literatura ciclista o las crónicas periodísticas, que en algunos casos se ven como de segunda categoría o literatura menor. Y hay y habrá crónicas malas (y buenas) de ciclismo, como habrá buenas y malas novelas, o buena y mala poesía. Pero que no sea la temática la que determine qué es buena y mala literatura.

¿Para cuándo el próximo volumen? ¿Podéis darnos algún adelanto?

​El segundo volumen llegará en septiembre, y estará disponible como estuvo el vol. 1 en la feria UNIBIKE de Madrid. Ya tenemos varios textos y estamos hablando ahora con algunos autores del primer volumen y otros que no pudieron participar para cerrar el elenco definitivo. Aún es pronto para adelantar nombres, pero​ sí podemos decir que entre los nuevos nombres habrá periodistas de prestigio y que la presencia de las mujeres será mayor.
Sí de algo hacemos autocrítica, es de la nula presencia de las mujeres en el volumen 1. Intentamos que hubiera mujeres dando su visión del ciclismo. Pero no pudo ser y algunas periodistas con las que hablamos no pudieron participar finalmente en el primer número. Desgraciadamente, el ciclismo sigue siendo un mundo muy masculino y podríamos simplemente decir que El Afilador es solo un reflejo del ciclismo y del periodismo deportivo actual, pero no es excusa. No volverá a ocurrir y nos gustaría que a partir del vol. 2 las mujeres tengan su voz.



JESÚS GÓMEZ PEÑA



De Papel"Todas las grandes pruebas ciclistas han sido fundadas por periodistas y por editores que buscaban en las hazañas de los ciclistas, épicas historias que captaran la atención del público e hicieran aumentar las ventas de sus periódicos. En este artículo, se hace un repaso de los primeros pasos de las principales carreras ciclistas, y de los periodistas y medios que los impulsaron" (Prólogo del artículo)

¿Qué podría hacer que el periodismo y los medios se fijaran de nuevo en el ciclismo?

Afortunadamente, la prensa vasca aún reserva un hueco considerable al ciclismo. Suelen publicarse reportajes y entrevistas. Y hay una buena cobertura de las grandes carreras. Pero la competencia es feroz. El fútbol, omnipresente, abruma. Es un reflejo del país, de su falta de cultura deportiva. El ciclismo vive hoy de la televisión. O mejor, vive para la televisión. El circuito del World Tour se ha cargado las pequeñas carreras y también ha hecho invisibles a los equipos de segundo nivel. Ya no aparecen en las pantallas. Y así las carreras están llamadas a desaparecer. Es la propia estructura del ciclismo la que pone el foco en unas pocas carreras al año. En un periódico regional como El Correo todavía recogemos resultados de esas pruebas alejadas de la élite. Pero sin equipos profesionales ni carreras no salen ciclistas. Y sin ciclistas ganadores, el interés mediático se aleja a otros deportes. No creo que el periodismo, que fue el impulsor del ciclismo, tenga hoy en su mano la promoción de este deporte. Aquí  todo gira en torno a los ganadores. Con Fernando Alonso descubrimos la fórmula 1. Tras la generación de Contador y Valverde, el ciclismo necesita un heredero. Así funciona todo aquí. Hace falta un mesías.

Si fuera propietario de un periódico, ¿qué carrera le gustaría impulsar?

Las clásicas. Los monumentos. El Tour de Flandes, las clásicas belgas de segundo nivel y prácticamente desconocidas, Roubaix, Lieja, Lombardía... Son todo un mundo, lleno de historia e historias, con campeones que aquí ni suenan. Aquí vuelve a surgir el problema que aparecía en la respuesta anterior, la incultura deportiva. Y el caso es que cuando esas clásicas sí se retransmiten tiene eco entre el público. Pero su presencia en la televisión es demasiado intermitente (o se dan en diferido). Si tengo que elegir una carrera, sería el Tour de Flandes, porque Flandes es el corazón del ciclismo y porque esa carrera lo tiene todo.



JUANFRAN DE LA CRUZ


De la Vuelta y Ottavio Bottechia"Pese al retraso de su nacimiento con respecto al Tour o al Giro, y precisamente por esa dilación, la Vuelta Ciclista a España cuenta con una interesante prehistoria de amagos, envites, pasos adelante e intentos frustrados que no es especialmente conocida y en la que intentamos adentrar al lector desde estas líneas. Y al frente, la apuesta frustrada del Heraldo de Madrid de cara a 1925" (Juanfran de la Cruz)

El inicio de La Vuelta fue complicado como cuentas en el libro pero, ¿crees que en los últimos años se ha avanzado más que en el siglo pasado de cara a consolidar la carrera?

Desde mi punto de vista la Vuelta está más que consolidada; esa labor corrió a cargo de la organización de El Correo. Ellos recuperaron la prueba de cara a 1955, tras unos años de idas y venidas, y en poco tiempo le dieron una notoriedad de puertas para afuera que antes no tenía. Fue un trabajo tremendo, logrando poco a poco traer a grandes figuras del momento. Pero con muchas menos ediciones de vida que el Tour o el Giro, la Vuelta ya era considerada como 'la tercera grande' en las postrimerías de los años sesenta, y desde entonces en campos como el alojamiento o la alimentación tiene un renombre y recibe elogios. La tercera grande; aunque a distancia de ambas, eso es indudable. El Correo primero y Unipublic después han hecho un trabajo enorme. Pero en todo este camino siempre hay altos y bajos, aciertos y fracasos... Eso no hay que olvidarlo. Ni que una carrera es un fenómeno que depende de factores múltiples, recibe influencias varias y trabaja con condicionantes diversos. De la Vuelta actual más que hablar de consolidación, lo haría de modernización. La carrera se ha puesto las pilas en apartados que a lo mejor no había cuidado mucho, y pienso sobre todo en la explotación de sus posibilidades geográficas, promocionales y turísticas. Y esto lo resume muy gráficamente que un puerto como el de San Glorio, tremendo por Cantabria, no haya debutado en la Vuelta hasta hace un par de años. La Vuelta ha madurado. O mejor dicho está en ello. Hay mucho por hacer, o que se podría hacer. Pero echar la vista atrás y pensar en las ediciones de mediados los 90 o una década atrás deja patente ese salto adelante.  Siendo mucho más joven que el Tour o el Giro, está en esa misma onda. Y también creo que no existe obsesión o recelo hacia ellas, en absoluto; no hay ese complejo de inferioridad que otrora si existió e incluso se manifestó con el cambio de fechas a septiembre (porque la UCI, antes que a la Vuelta, se lo dejó caer al Giro, no hay que olvidarlo); la Vuelta se ha centrado más en su camino, trabaja en un modelo que gustará más o menos, pero que conlleva, por llamarlo de alguna forma, una coherencia. Me llama mucho la atención el gran número de finales y de salidas inéditos que han tenido lugar sólo desde la adopción del jersey rojo para el líder. Entre 2010 y 2016 nada menos que 59.

Si en su día el anuncio de la participación de Bottechia fue un reclamo para La Vuelta, ¿crees que todavía hace falta algo así con nombres como Froome o Quintana?

Bottecchia era un reclamo, aunque seguramente poco fiel a la realidad y, visto lo visto, con poca influencia en el éxito... Los reclamos han existido siempre y siempre existirán, y pienso en una perspectiva totalmente mediática: los medios de comunicación, todos, da igual el soporte, siempre en función de sus posibilidades y sus coberturas, siempre van a tender a resaltar nombres. Favoritos. Estrellas. Y dentro de las idiosincrasias mediáticas de la Vuelta funciona muy bien, o lo ha hecho desde que este modelo cuajó en la década de los años 80 en parte por las coberturas radiofónicas de José María García, esa pugna entre el foráneo y el nacional. No es una cuestión de que haga falta como, por ejemplo, pasaba décadas atrás con ciertos nombres que había que seducir con contratos y fijos de salida; más bien lo veo como algo inherente a la propia celebración de la carrera.  De esta o de cualquiera. Los grandes nombres venden. Si son los más grandes, más. Sí me llama la atención que en los últimos años, desde Nibali, el ganador de la edición anterior no haya defendido su dorsal 1. Este año apunta a lo mismo con Nairo Quintana. A la Vuelta no creo que le importe, porque el desarrollo deportivo de estos años ha deparado desenlaces interesantes. Y también está el hecho de que Chris Froome, el dominador del Tour estos años, adora la Vuelta, la piropea, manifiesta que la ansía y en ella, donde ya es el hombre que más podios ha sumado sin ganarla, se muestra mortal y frágil. Todo esto ha venido de la mano con un incremento de la internacionalización de la carrera y la creciente tutela de ASO, sin olvidar la apuesta por los recorrido tan específica que ha impulsado Javier Guillén. Tres factores que vienen a reforzar su fortaleza y su autonomía sobre una hipotética dependencia de la nómina de participantes, generosa en ilustres pero bastante menguada en el apartado de velocistas. 


JORGE QUINTANA


El ciclismo colombiano, el gigante que despertó: "El ciclismo colombiano vuelve a estar de modo. Pero, ¿qué hay detrás de los grandes resultados de ciclistas como Nairo Quintana o Esteban Chaves? Desde sus orígenes, allá por los años 50 con la creación de la Vuelta a Colombia, pasando por la primera generación de oro del ciclismo colombiano, en los años 80, cuando un grupo de escaladores liderados por Lucho Herrera y Fabio Parra llegaron a dominar todas las grandes cimas del calendario internacional. También se explican las causas del declive posterior: el boom del dopaje con EPO y los graves problemas políticos y económicos que sufrió una Colombia azotada por las guerrillas y el narcotráfico" (Jorge Quintana)

¿Tiene algo que aprender el ciclismo español del colombiano?

Cuando piensas que no necesitas aprender nada de otro... es que vas camino de tu destrucción. Siempre se puede aprender. Por ejemplo, no hay duda de que muchos equipos europeos deberían preparar la temporada en Colombia, con buen clima, a 2.000 metros de desnivel, con posibilidad de hacer llano y de subir grandes puertos... Sinceramente, los meses de diciembre y enero son perfectos para entrenar en Colombia. Y trabajar en la adaptación a la altitud también se puede aprender de los que más y mejor han vivido esa experiencia: los colombianos.

¿El esplendor del ciclismo colombiano en el futuro próximo, pasa por colombianos que emigren a equipos extranjeros, o por equipos colombianos con corredores colombianos?

No son caminos excluyentes. Hoy por hoy, el nivel WorldTour pasa por ciclistas colombianos corriendo para Movistar, Sky, Trek... Pero en el horizonte a medio y largo plazo no hay que olvidar a Postobón. Es una empresa con capacidad económica ilimitada. Pero, ahora mismo, han apostado por la prudencia. Están dando los pasos de uno en uno. Creo que van a ser un trampolín fabuloso de talentos... hasta que dentro de dos o tres años en Postobón analicen la situación y decidan si siguen en ese camino o dan el salto final hacia el WorldTour. Lo dicho, hasta el momento no hay otra fórmula que la de ciclistas emigrados si hablamos de correr Tour de Francia. Pero Postobón tiene los mimbres y la voluntad de crecer. Es cuestión de ser paciente y esperar para ver hasta dónde llega. Teóricamente lo tienen todo: buen sponsor, calidad en la plantilla y conocimientos en el staff. Pero hay que darles confianza y tiempo para que todas las piezas encajen.


PEDRO HORILLO


ZEUS"Desde 1926 hasta mediados de los años 90, el nombre de Zeus ha sido un referente entre muchos amantes del ciclismo. Grandes campeones como Ocaña rodaron sobre estas bicicletas. Pero tras su época dorada en los 70 y una especialización no culminada en componentes, la marca desaparece definitivamente. El exciclista Pedro Horrillo rebusca en su propio pueblo de residencia los últimos vestigios que quedan de Zeus, y charla y comparte nostalgia con diversas personas que fueron claves en su desarrollo para ir reconstruyendo su historia" (Prólogo del artículo)

¿Qué crees que aportaría al ciclismo español tener más fabricantes de bici y/o componentes?

Sin duda alguna sería una gran aportación, sobre todo teniendo en cuenta el viraje que ha sufrido el patrocinio de los equipos ciclistas en los últimos años, en los que las grandes marcas del sector se han hecho con la propiedad -o al menos con gran parte de ella- de algunos de los equipos del World Tour (Giant, Trek, Cannondale, Merida, Cervelo, etc). En este sentido, se ha vuelto a una situación análoga a la época de Zeus, en la que la industria ciclista era el gran soporte económico del ciclismo. Y esto no es bueno para el ciclismo, después de que durante años empresas de otros sectores hayan sostenido este deporte mediante su inversión en patrocinio, pero no cabe duda de que los escándalos de dopaje han hecho mucho daño a este deporte.

Ni Caja-Rural ni Movistar tiene bicicletas españolas, ¿cuál es tu opinión sobre esto?

Estamos en una situación actual de un mercado globalizado donde prácticamente la totalidad de las bicis de gama media-alta se fabrican en Taiwan, con dos gigantes como Giant y Mérida que además de su propio mercado, son “fabricantes de fabricantes”. Que los equipos españoles tengan o no bicicletas españolas es una cuestión de la estrategia de marketing de cada una de las empresas. Orbea por ejemplo, está presente en el pelotón internacional por medio de un equipo francés, lo mismo que BH. Estas empresas a su vez se manejan en un entorno de ventas global y la exportación es clave en su crecimiento. Veo lógicas esas estrategias de marketing. Y tanto Caja-Rural como Movistar tomarán estas decisiones valorando factores económicos por encima de la nacionalidad de la empresa, lo que también es lógico.
Unido a la respuesta anterior y pensando sobre todo en la industria de componentes (donde Zeus destacaba de manera específica), creo que ahí sí que hay margen para que las empresas apoyen aún más el patrocinio en este deporte -que ya lo hacen-, aunque soy consciente que luchar contra gigantes como Shimano, SRAM o Campagnolo es complicado. Pero en España tenemos empresas del sector que tienen componentes especializados del más alto nivel; pero lo que te digo, que es difícil luchar de tú a tú con gigantes como los que te he mencionado y sus presupuestos de marketing entiendo que dan para lo que dan.



ANDER IZAGIRRE


EL CICLISMO, UNA RELIGIÓN ITALIANA: "El papa de Roma y los comunistas italianos se enfrentaban con bicicletas. Bartali recibió ayuda de la Virgen para ganar el Tour y evitar así una guerra civil. Los gregarios de Coppi decían que era como Jesucristo a pedales. Y la subida al santuario del Ghisallo es escenario de grandes carreras y de peregrinaciones masivas de cicloturistas: el epicentro de ese ciclismo italiano vivido como una religión" (Prólogo del artículo)

¿Qué te llevó a escribir sobre el ciclismo italiano?

Últimamente voy a menudo a Italia. Visité algunos lugares de mucha tradición ciclista en Lombardía y en el Piamonte y me atrajo la preocupación que tienen por mantener viva la memoria del ciclismo: hay museos, santuarios, muchos libros, incluso las propias carreteras están a veces marcadas con recuerdos de episodios legendarios. Algunas historias me parecieron fantásticos: por ejemplo, el hecho de que exista una carretera (el Muro de Sormano) que se construyó exclusivamente para endurecer el Giro de Lombardía. El ciclismo deja huella en el paisaje italiano, y de manera literal.

¿Cuáles son las diferencias entre la afición y el ciclismo italiano y la afición y el ciclismo español?

No me gusta generalizar, pero creo que cultivan más la memoria, las narraciones, la leyenda en la que se van encajando las carreras y los ciclistas actuales: cada hecho actual tiene una dimensión extra, cada ataque, cada victoria, cada derrota encaja en la evolución de una leyenda que ya dura un siglo. También veo que la prensa deportiva italiana es más plural, que la Gazzetta dello Sport puede dedicar una doble página maravillosa a Tom Boonen, un extranjero, como previa a las clásicas de primavera. Tienen una cultura deportiva más variada, creo que no soportan un monocultivo del fútbol tan arrollador como en España.

UNA CARRERA CONSTRUIDA PARA CASTIGAR A LOS CICLISTAS"El Muro de Sormano es una carretera de 1,7 km al 17,5% de pendiente media, construida en 1960 solo para que los ciclistas sufrieran más en el Giro de Lombardía. Se subió en tres ediciones, pero resultó tan terrible que lo abandonaron durante medio siglo. En los últimos años ha vuelto: no decide la carrera pero alimenta la leyenda" (Prólogo del artículo)

¿Crees que existe algo del espíritu de Torriani en alguna carrera actual?

Por supuesto. Él incluyó el Poggio en la Milán-San Remo, se atrevió a mandar a los ciclistas a las alturas del Gavia y al Stelvio en mayo, buscó carreteras nuevas... Quedan las exploraciones que él hizo y creo que también queda el espíritu de búsqueda y sorpresa. El diseño de las etapas del Giro es mucho más atractivo y variado que en otras vueltas.


FRAN REYES


NO DIGAS NADA, POR FAVOR"A comienzos del 2014 un equipo ciclista profesional chileno, PinoRoad, iba a debutar en categoría profesional. Con varios corredores y el grueso del equipo técnico españoles, afrontaban el reto de disputar el calendario europeo, además de las principales pruebas latinoamericanas. Una vez inscritos en la UCI, marcharon a Chile para la primera concentración del equipo y cuando volvieron ya no había equipo. La historia de un equipo "fantasma" contada desde dentro" (Prólogo del artículo)

Leyendo tu historia, a veces es difícil no soltar una carcajada por lo surrealista que fue, ¿cómo lo ves ahora desde la distancia?

Lo veo como la mayor de las muchas frikadas que he vivido en mi vida, amén del reto más ilusionante y emocionante que he afrontado jamás. Aunque hubo muchos momentos entrañables, lo cierto es que el telón de fondo era trágico. La gran aportación de PinoRoad a mi vida ha sido hacer más grande mi capacidad de frustrarme y de ser optimista. Cada vez que me ocurre algo malo, que me veo apretado a final de mes, que me siento frágil o directamente roto, pienso: “Peor estaba cuando aquello de Chile”. Y de inmediato se me dibuja una sonrisa en la cara.

¿Qué tienen los estafadores que caen medianamente bien (al menos en la ficción) y es el estafado el que termina apareciendo como el “tonto”?

Lo que distinguía a El Chileno es que, pese a engañarnos, nos trató con respeto y afecto; y, sobre todo, siempre dio la cara. Por ejemplo, la última reunión que tuvimos con él fue tensísima. Los siete españoles de PinoRoad le estábamos cantando las cuarenta con cierta agresividad. Sin embargo, él nos esperó sentado en el pasillo del hotel antes de la reunión; aguantó cual Don Tancredo durante; y nos compró los billetes de regreso a España después.

Un punto extra sobre El Chileno como estafador es que, para según que cosas, su desfachatez era cómica y admirable. Se necesita una habilidad especial para torear a tanta gente durante tanto tiempo, y una falta de escrúpulos realmente singular para armar lo que armó con PinoRoad. Posteriormente, el suceso de la panificadora fue el remate perfecto para terminar de definirlo en tanto que personaje de tebeo.

Respecto a los estafados quedando como “tontos”: la realidad es que lo fuimos. Sea por ilusión, por ingenuidad o por desesperación, caímos en una trampa que muchos habían visto venir. Llegados a ese punto, lo mejor que podíamos hacernos es reírnos de la situación y de nosotros mismos.

¿Sigue siendo para ti una fantasía salvaje formar parte de un equipo ciclista?

Cuando era pequeño tenía dos sueños profesionales factibles. Uno era ser periodista de ciclismo, y tengo la inmensa suerte de haberlo hecho realidad muy pronto y estar viviéndolo. Me queda pendiente otro, que es convertirme en un escritor de verdad, en el cual debería trabajar más.

Y luego está el sueño que veía irrealizable, que es el equipo ciclista. Por lo pronto gocé de una experiencia valiosísimas en Geox-TMC y ahora disfruto trabajando en el Equipo Lizarte, que está dejando una huella muy profunda en mí porque tiene una filosofía y unos valores que comparto plenamente y espero mantener para siempre. En el futuro me encantaría saltar al pelotón profesional, y el escenario perfecto sería hacerlo de la mano de las personas que forman el Equipo Lizarte.

Lo que venga estará bien. Los caminos del Señor son inescrutables y nos llevan donde tenemos que estar.

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